Captura, montaje y conservación de insectos

Introducción

Las colecciones entomológicas son, y han sido siempre, un recurso de valor incalculable para el estudio de los insectos. Ahora que se empieza a cobrar conciencia de lo amenazadas que están muchas especies y que la recolección excesiva de insectos puede afectar a ciertas especies que no gozan de un buen estatus ecológico, se discute más sobre si realmente es necesaria la recolección y sacrificio de insectos para elaborar colecciones. La fotografía es una muy buena herramienta para tener una colección sin haber matado un solo insecto pero los ejemplares muertos nos darán información valiosa que una fotografía no nos puede dar,ni tampoco un software que sea capaz de escanear el cuerpo del insecto entero y poder ver su anatomía interna y externa. Puede, y espero, que cada vez haga falta recolectar menos insectos pero sigue siendo una parte esencial de la entomología. 

No es mi intención empezar un debate sobre matar insectos sí o matar insectos no. Yo mismo he tenido esa duda, sin embargo, he consultado trabajos de los entomólogos más notables y todos opinan que es necesario matar insectos porque las colecciones son indispensables. Las razones las podemos discutir en otra entrada, ya que son muchas.

Tenemos que discernir entre colecciones meramente educativas o coleccionistas y las científicas. En una colección educativa o coleccionista se suele indicar la especie de cada ejemplar y la familia. Estas colecciones no tienen ningún valor científico ya que los datos que proporcionan son meramente visuales e informativos. En una colección científica cada ejemplar va acompañado de muchos datos que luego se pueden integrar en una base de datos. Algunos de los datos que se suelen incluir son: localización o coordenadas geográficas (sitio de captura), fecha de captura, temperatura, meteorología, altitud, nombre del que ha capturado el ejemplar, nombre de la especie, familia. Todo esto se puede implementar en una base de datos, personal o de uso público.

 Una colección nunca debería ser un fin en si misma, sinó una manera más de entender la biología de los insectos.



Una de las dos cajas entomológicas que preparé cuando iba a secundaria. Hay muchos errores como la colocación de las alas, que no era óptima. Es un ejemplo de colección científica puesto que aportaba datos geográficos en las etiquetas de los ejemplares.

Veremos diferentes formas de recolectar los distintos tipos de insectos, haciendo más énfasis en los lepidópteros puesto que la importancia de sus alas en su clasificación y la facilidad con la que estas se dañan durante el proceso de captura y montaje hacen que sean de los insectos más complicados con los que trabajar para la creación de una colección de insectos. Después veremos formas de almacenarlos y transportarlos así como prepararlos para su inclusión en colecciones.

Más importante que cazar un insecto es tomar notas sobre su comportamiento, ya que cada insecto es único y puede presentar diversos comportamientos ante multitud de situaciones. Se pueden tomar notas sobre esto antes de capturarlos y, de esta forma será cada vez más sencillo reconocerlos cuando los busquemos en el campo. 

Cada grupo de insectos requiere de métodos específicos de captura, conservación y almacenaje pero mencionaremos algunos preceptos generales.

Captura de insectos voladores

Consideraremos insectos voladores a los que pasan la mayor parte de su tiempo volando y suelen cazarse así o durante los breves instantes en los que descansan. Si los cazamos activamente pueden llegar a requerir mucha práctica para ser capturados, como algunas mariposas o libélulas, sobre todo para no ser dañados. Son los lepidópteros, odonatos, dípteros e himenópteros.

Se suele usar una red o manga entomológica, también llamado típicamente cazamariposas. Hay muchas tiendas especializadas donde comprarlas, extensibles, de diferentes colores, más grandes o más pequeñas pero también se pueden fabricar en casa si se tienen los materiales. El nylón se suele usar como material de preferencia para la red. Debe tener al menos 30 cm de diámetro la base de la red y tener una profundidad del doble del diámetro, para realizar un giro de muñeca cuando capturemos al insecto y que quede atrapado en la bolsa que se formará en la red. Las que venden en las tiendas no son nada adecuadas para este fin puesto que son pequeñas y poco profundas, dificulta la captura, es más facil que se dañe el ejemplar y más difícil capturarlo con el bote una vez en la manga. Sin embargo, si no se disponen de más recursos se puede usar una de las redes de caza que venden en cualquier tienda. Son las que usaba yo hace tiempo y, aunque no son profesionales,cumplían su función pero hay que tener más maña en la captura y saber en qué momento capturar el insecto para dañarlo menos, sobre todo con los lepidópteros y sus roturas de alas. En general, pueden dar un resultado aceptable si se está empezando en este mundo y no se quiere hacer una inversión. 

Los colores oscuros son los más indicados para libélulas y mariposas, parecen ser menos visibles para ellos. 

La práctica con la red no se obtiene leyendo ningún libro, hay que coger una red y practicar atrapando insectos. Con el tiempo aprenderemos cómo y dónde cazarlos para que no se nos enrede ni rompa la red o para que el insecto quede poco dañado. Por ejemplo; no cazaremos un insecto que este posado sobre una gran mata de arbustos con pinchos ya que el insecto escaparía y se podría agujerear la red.

Hay muchos tipos de trampas (recolección pasiva) que se pueden colocar para atrapar insectos. Describiremos las más famosas en otra sección de esta misma entrada. Muchas de ellas son para insectos voladores, como las trampas de feromonas que suelen usarse para capturar machos de polillas.

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Captura de insectos reptadores

Aquí incluiremos los que pasan la mayor parte del tiempo en el suelo o en la vegetación. Escarabajos, chinches, grillos, saltamontes, etc. 

Se pueden buscar de forma activa, en aquellos sitios en los que sabemos que suelen estar. Hay mangas entomológicas especiales para barrer la vegetación y atrapar los insectos que estén en ella. También hay un aparato aspirador que sirve para recoger los insectos más pequeños. Como veremos después también hay muchos tipos de trampas para recolectar este tipo de insectos, siendo de las mas usadas los recipientes que se ponen en el suelo para que el insecto caiga cuando pase y no pueda salir.

Para algunos tipos de insectos como las hormigas, pececillos de bronce, colémbolos y otros insectos sin alas y que a muchos les gusta la humedad de la hojarasca, se usa mucho el embudo Berlese. Básicamente es un embudo de cristal en el que podemos ir colocando la hojarasca  encima de una rejilla y abajo un frasco con veneno para matar los insectos. Se enciende una bombilla eléctrica encima del embudo y los insectos caerán al frasco buscando huir de la luz. También se puede coger la hojarasca, esparcirla sobre tela blanca e ir inspeccionando hojas mientras se las ilumina, se pueden recoger con el aspirador también.

Captura de insectos acuáticos

Ninfas de efímeras, frigáneas, odonatos, escarabajos acuáticos, chinches acuáticas, etc. Se suele usar una manga entomológica pero esta debe ser diferente a la empleada para insectos voladores. El mango debe ser más sólido, así como la base de la tela para contrarrestar la resistencia del agua y que no se rompa. No se requiere tanta profundidad en la bolsa de la manga, con unos 15 cm suele ser suficiente. Preferiblemente de forma cuadrada para poder barrer el fondo del agua.

Trampas 

Trampa de Malaise.


Es una tienda piramidal elaborada con tejido ligero y abierta por los laterales. En la parte más alta de la tienda se coloca un frasco y la idea es que todos los insectos que entren, conforme vayan volando más alto llegarán a esta zona y caerán en el bote. Intercepta gran cantidad de insectos diferentes aunque los más grandes puede que no queden atrapados.

Trampa de emergencia


Pequeña pirámide de base rectangular. Se pone sobre el suelo (aunque también hay una para insectos acuáticos) y los lateralees deben estar cubiertos de tela oscura o ser opacos. La trampa debe estar firmemente fijada. Es un tipo de planta especial que atrapa los insectos que emergen del suelo en la zona de la trampa. En la parte de arriba suele ponerse un recipiente para que los insectos queden atrapados cuando emerjan e intenten escapar.

Trampa de ventana.


Dedicada a los insectos mayormente voladores. Básicamente es un cristal con un embudo abajo y un recipiente. La idea es que los insectos choquen con el cristal cuando estén volando y caigan dentro del recipiente.

Red de Surber
El objetivo es introducir la parte de hierro sobre el lecho acuático y que la corriente vaya dejando atrapados en el fondo de la red a los insectos acuáticos.

Trampa de Moericke.

Se basan en el color y la reflexión de la luaz para atraer y atrapar los insectos en su interior. Son barreños cuadrados o redondeados que se pueden colocar tanto en la copa de un árbol como a ras del suelo, siendo útil para capturar diversos tipos de insectos ya que no todos vuelan a la misma altura.



Trampas para necrófagos/coprófagos.

Son soportes con rejillas en los que se coloca materia orgánica en descomposición para atraer a estos insectos. Debajo de la rejilla hay botes con compuestos tóxicos que desorientarán y harán caer a los insectos.


Trampas de feromonas.

En la imagen vemos una trampa comercial de feromonas para atrapar polillas que son plagas. Las polillas, especialmente, tienen una muy buena detección de feromonas. La trampa se impregna en feromona y cuando la polilla se acerca se queda pegada por que las paredes están llenas de sustancias pegajosas. Estas no sirven para entomología porque destrozan al insecto. Se suelen usar recipientes en los que se coloca la fuente de feromonas dentro para que la ventilación la vaya expulsando.

Trampa de luz


Para insectos nocturnos. Hay muchos tipos de lámparas que se pueden usar a este efecto y dependen tanto de lo que estemos dispuestos a gastarnos como del tipo de insecto que necesitemos muestrear. Ayuda mucho colocar la fuente de luz sobre una sábana blanca ya que es un gran atrayente para muchos insectos nocturnos, sobre todo polillas.


Trampa con botes Barber y cebo.


Los típicos recipientes que se pueden colocar en el suelo y en los que caerán los insectos que pasen sobre ellos, muriendo en su interior. Se dejan y se visitan cada cierto tiempo para comprobar capturas.

Almacenaje de los insectos hasta su estudio

Puede que seamos entomólogos aficionados y solo necesitemos un bote para llevar al campo o poco más. Es sencillo llegar a casa y estudiar los insectos, prepararlos y montarlos para la colección. Sin embargo, si se es un entomólogo profesional, que se dedique a ello en cuerpo y alma, va a necesitar más elementos de almacenaje en el campo y estrategias para conservar los insectos hasta que tenga tiempo para estudiarlos. En este apartado vamos a ver qué hacer con los insectos que hemos recolectado en el campo y cómo transportarlos para que no sufran daños, dependiendo todo del tipo de insecto que se trate.

Puesto que los insectos se capturan normalmente vivos, es necesario un método para matarlos. Lo más común es usar un frasco con compuesto tóxico en el interior. Dependiendo del tipo de insecto van mejor unos compuestos u otros y también hay que tener en cuenta la peligrosidad del compuesto a la hora de elegirlo. Por ejemplo, el cloroformo es muy útil para ciertos tipos de insectos como las mariposas pero es bastante tóxico para las personas. Hay que intentar no poner muchos insectos en el mismo bote porque se pueden dañar antes de morir. Hay muchos tipos de compuestos que deterioran algún color del insecto, muy importante tener esto en cuenta y usar uno que no deteriore tanto los colores. Algunos insectos frágiles como las mariposas se pueden matar en el acto presionando en el tórax con el dedo pulgar por arriba y el índice por abajo, solo es necesaria una leve presión para que la mariposa muera. Requiere práctica para no destrozar su cuerpo y no deteriorar sus alas, funciona bien para ejemplares grandes, que no mueren tan fácilmente con los compuestos tóxicos.

Los insectos blandos como las larvas de mariposa u otro tipo de larva se suelen poner en frascos con líquidos conservantes.

Si los insectos tienen alas delicadas y que son susceptibles de ser dañadas por un incorrecto almacenaje, entonces necesitan de un almacenamiento especial. Se encuentran, en este caso, los lepidópteros y los odonatos. Hay un tipo especial de papel que sirve para hacer triángulos de papel en los que se puede depositar el insecto con las alas plegadas y esto permite almacenar diversos triángulos unos encima de otros sin que los insectos sufran daño.

Si se llevan muchos utensilios y frascos se hace necesario el uso de un maletín en el que quepa todo y poder llevar cómodamente al campo. Las tiendas especializadas pueden proporcionar todo el material necesario.

Preparación, montaje y conservación de insectos para colecciones


Una vez en el laboratorio (o en casa) ya debemos pensar el trabajo que tenemos por delante. Los insectos que preparemos primero serán los que tengan un almacenamiento más costoso. Por ejemplo, las mariposas. No se deben dejar indefinidamente almacenados puesto que hay otros insectos que pueden devorar sus cadáveres y también pueden aparecer hongos, sobre todo cuando los pongamos en la cámara húmeda, para que su cuerpo recupere elasticidad y se puedan preparar.


Para preparar un insecto deberemos hacer que adopte la postura que queremos que tenga en la colección, debe ser una posición que deje ver bien todas las partes de su anatomía, que no oculte parte de otros insectos adyacentes de la colección y que posibilite su correcta extracción de la colección para su estudio.

Normalmente se usan alfileres de diferentes tamaños para insertarlos en el insecto en la zona del tórax y que quede fijo. Una vez fijo, con ayuda de otros alfileres se extenderán las extremidades.

Insectos como las mariposas necesitan un proceso especial ya que las alas pueden dañarse muy fácilmente. Para ello se usa un extendedor, un aparato que permite insertar en el centro la mariposa, de forma que las alas quedan paralelas a los laterales del extendedor. Se usan tiras de papel vegetal para mover con cuidado las alas y con agujas se deja el papel fijado.



Extendedor para lepidópteros y otros insectos alados. En la ranura del centro se coloca la mariposa de forma que las alas queden sobre las superficies de madera. Algunos son regulables para adaptarse al tamaño del insecto. A la derecha vemos cómo se van fijando las alas usando papel vegetal.

Si los insectos son muy blandos se suelen quitar sus vísceras. En el caso de las orugas, se cortan por la zona del ano y se les extraen desde aquí.

Como recomendación personal si no tenéis o no queréis gastar dinero en tanto material entomológico, se puede hacer uno mismo las cajas de colección, comprar los alfileres en una tienda normal, hacerse uno mismo las etiquetas y usar corcho para fijar los insectos y montarlos. Es más difícil para las mariposas ya que se dañan las alas pero con la práctica se puede reducir bastante el daño y quedan relativamente bien.

Una vez los hemos dejado secar (dependiendo del insecto pueden ser más o menos días) hay que colocarles las etiquetas con la información que hemos mencionado antes; especie, lugar de recolección, nombre del recolector, etc. Las etiquetas se suelen pinchar por abajo del ejemplar con la aguja.

Una colección se podrá almacenar durante muchos años, no por ello hay que dejar de preocuparse del ataque de los hongos o insectos carroñeros, para ello hay bolsitas de compuestos que evitan esto y se ponen dentro de la caja de colección.

Os dejo un enlace a un artículo científico en el que se recopilan técnicas de conservación y preparación de colecciones de insectos: https://www.researchgate.net/publication/224937530_Materiales_y_tecnicas_para_la_confeccion_y_preservacion_de_colecciones_entomologicas


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